¿Qué significa escribir bien?

¿Qué significa escribir bien?

No hay una fórmula o una receta mágica que dé la clave de cómo escribir bien. Hay, sin embargo, algunas pequeñas indicaciones que pueden resultar de alguna utilidad. Por ejemplo, escribir bien significa redactar textos que sean comprensibles. Es decir, escribir de una manera complicada no es escribir bien, sino que significa o bien que no se sabe exactamente lo que se quería decir, o que se ha elaborado el texto de una manera precipitada. Ahora bien, esto no significa que para escribir haya que banalizar o que tengamos que usar un estilo coloquial o infantil.

Escribir bien significa redactar textos comprensibles, no complicados, que no banalicen y que no estén o escritos en un estilo infantil. Escribir exige que el lector pueda entender bien el texto.

 

¿Y cómo lo hacemos para escribir bien?

La clave para escribir bien es ser consciente de lo que significa el proceso de escritura. Más allá de las aptitudes de cada uno, para redactar buenos textos hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. ¿Qué se quiere decir?
  2. ¿Qué se quiere conseguir con el texto?
  3. ¿A quién se dirige el texto?

Esta es una cuestión central, porque en función de las características del lector (edad, grado de conocimiento del tema de la redacción, interés en el tema, etc.) se deberá decidir:

-la cantidad de información que se incluye en el texto

-el estilo que se utilizará

-cómo organizar el texto para que el lector encuentre rápidamente lo que busca en él

  1. ¿Cómo se puede ser más eficaz cuando se redacta un texto?

¿Cuáles son las características de un texto bien escrito en el ámbito académico?

Un texto académico bien escrito debe ser claro, conciso, eficiente y debe estar redactado siguiendo las convenciones de la norma escrita. Hay que huir de la oscuridad, del vocabulario fatuo y de la sintaxis complicada.

Para conseguir este estilo sencillo se pueden seguir las siguientes indicaciones:

  1. Hacer uso de un orden lógico en la exposición: lo importante debe ir al principio o al final, siempre en una posición destacada
  1. Se debe prescindir de la información superflua (por ej., no hay que hablar de las motivaciones personales que llevaron a realizar un determinado estudio)
  1. El texto debe ser coherente: el lector ha de poder resumir en una oración el tema central del texto
  1. El texto debe organizarse en párrafos, que desarrollen una idea. No tienen que ser ni tan cortos que no permitan incluir una idea ni tan largos que contengan muchas
  1. La longitud de los párrafos es hasta cierto punto discutible y depende de la intención comunicativa y del soporte que se esté empleando. Por ejemplo, la lista de la compra o los mensajes breves tendrán párrafos muy cortos, mientras que el lenguaje legal admite párrafos más largos (sin excesos que compliquen la lectura). Teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por cada situación comunicativa, se suele considerar que un párrafo debe tener entre 4 y 15 líneas. Pueden ser un poco más largos, pero difícilmente se podrá desarrollar una idea completa con menos de 4 líneas
  1. Los párrafos tienen que quedar conectados entre ellos, preferentemente con conectores o expresiones conectivas
  1. No convienen ni las oraciones demasiado cortas ni demasiado largas (entre 20 y 30 palabras es una extensión recomendable, que se puede modificar en función de cada caso concreto). En este punto, hay que prestar atención a no utilizar la conjunción y como un anzuelo que permita enlazar una idea con otra sin solución de continuidad. También es importante no usar demasiado estructuras parentéticas que rompan con el orden lógico de SUJETO-VERBO-COMPLEMENTOS
  1. Conviene eliminar detalles que no ayuden al lector. Por ejemplo, insistimos en que no es necesario indicar cuáles son las motivaciones personales al escribir la introducción de un trabajo académico. Sí que son básicas las justificaciones científicas
  1. Hay que hacer uso de un léxico:

-preciso

-adecuado

-que dé prioridad a los verbos por encima de los sustantivos

-que no use verbos en pasiva con demasiada frecuencia

-que contenga definiciones de términos poco conocidos o de especialidad

  1. Hay que dar importancia a la presentación del texto. Esto significa no olvidarse de la importancia de la puntuación de los párrafos (separándolos con un salto de línea o sangrando la primera línea de cada párrafo, o haciendo uso de las dos formas de segmentación de párrafos). Y también resulta básico no olvidar la importancia de la ortotipografía, que incluye el uso de las negritas, la cursiva, las versalitas, entre otros procedimientos.
  1. No olvidar la corrección ortográfica y gramatical
  1. Por último, debe dejarse reposar el texto y hacer una lectura final antes de darlo por acabado.

 

Autores: Mar Garachana y Francesc Núñez

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