Imaginación y consumo. A propósito de C. Campbell_2/2

[Continuación]

La tendencia en el hedonismo moderno de hacer servir la imaginación para un placer perfecto y proyectar este hecho hacia la experiencia futura significa que se puede desear aquello de lo que aún no se tiene experiencia y, en el extremo, puede significar una búsqueda difusa de un desconocido objeto de deseo [“presente” en el un indefinido campo de posibilidades]. Esta característica del hedonismo moderno la podemos denominar nostalgia (anhelo), algo que es distinto del deseo por el hecho que tiene lugar sin la presencia de ningún objeto real [muchas veces se trata de la nostalgia por algo que nunca ha existido, y que pone en evidencia la situación paradoxal del hedonista –i también del consumidor- moderno]. Dicho de otro modo, por más que siempre se desea alguna cosa, se puede anhelar… no sé sabe qué. La nostalgia y una permanente difusa insatisfacción son las características de la búsqueda generada por el auto-ilusorio hedonismo, y son una consecuencia inevitable de la práctica del soñar despierto.

Si tenemos presente esta capacidad del individuo moderno en el ámbito del consumo, tenemos que un producto (commodity) que se presenta como nuevo permite al potencial consumidor dirigir algunos de sus sueños de satisfacción (placer) hacia ese objeto, y así asociar la adquisición y el uso del objeto con la realización del sueño. Tan pronto como esta identificación ha tenido lugar, el producto puede ser “deseado”, y parte del intenso anhelo que se genera por la práctica del “ensueño” (daydream) se asocia al producto en cuestión. La práctica visible del consumo es, de este modo, no más que una pequeña parte del complejo patrón del comportamiento hedonista, la mayor parte del cual tiene lugar en la imaginación del consumidor. La naturaleza real de los productos es muy poca cosa comparada con la posibilidad de “creer” en ellos, del potencial como objeto del ensueño.

La idea del consumidor moderno con un deseo insaciable es una grave incomprensión del mecanismo de impele a la gente a querer (más y más) objetos. La motivación básica es el deseo de experimentar en realidad los dramas placenteros que se han deseado-recreado en la imaginación. Cada nuevo producto es visto como una posibilidad de realizar esta ambición. Siendo que la realidad nunca nos provee del placer imaginado…, nos empuja a la decepción, lo que explica que el “querer” [en el consumo y en el amor como objeto de consumo] se extinga muy pronto y que se olvide lo que se ha comprado tan rápidamente como se ha adquirido (en el momento de su adquisición). Lo que no se extingue es el anhelo.

Los productos de consumo proporcionan la materia de los ensueños, no el sueño en concreto (pues cada persona lo vive a su manera). Las imágenes de una película en concreto, de una novela o de un anuncio, por ejemplo, se guardan en la memoria y siguen alimentando nuestros sueños. Son como fragmentos de historias o de imágenes que usaremos como pilares de nuevos sueños, construcciones que con el tiempo pueden adquirir proporciones mastodónticas.

De los argumentos expuestos se sigue que el gusto (personal), contemplado como un patrón típico de las preferencias personales, es una función del ensueño personal (de nuestra manera de tener ensoñaciones). No cabe duda que la biografía y la experiencia personal pueden influir (a uno le gustan las novelas policíacas y a otro las de amor), pero está claro que hay una conexión entre las actividades que generan más placer a un individuo y el “yo” que le gusta imaginar ser en su “mente” (imaginación). El fenómeno de la moda también se explica de esta manera. El gusto es el fenómeno crucial que liga el hedonismo imaginativo y la institución de la moda, el gusto une los esquemas de obtención de placer y los procesos de discernimiento estético. El consumidor moderno es capaz de ajustar su gusto de forma rápida y continua de una manera que no podría hacer el consumidor tradicional porque no tiene desarrollada la capacidad de soñar despierto, el ensueño. Esta capacidad permite al consumidor moderno experimentar, en la imaginación, con diferentes placeres, y exportar en la imaginación nuevos gustos antes de arriesgarse a ponerlos en práctica.

[Sobre el poder del “sueño” como plataforma de experimentación con nuestras emociones he hablado en otras entradas, como por ejemplo, “La imaginación y el sueño, laboratorio de experiencias”]

Esta potencialidad del individuo moderno que acabamos de explicar siguiendo a C. Campbell, no ha hecho más que extremarse en las condiciones que ofrece la denominada sociedad líquida. Z. Bauman, padre de esta idea de la modernidad líquida, considera que la búsqueda de los placeres inciertos en que consiste el consumismo poco tiene que ver con la el hecho de acumular posesiones, sino que más bien se trata de acumular sensaciones que ni tan siquiera han de ser placenteras, o no en sentido propio. De lo que se trata es de tener sensaciones, o mejor aún, de no cerrar la esperanza de tener nuevas sensaciones, de mantenerse abierto siempre a un espacio de posibilidadades. En la constitución del yo moderno y de una subjetividad basada en la autenticidad –y en buenas dosis de emotividad- es difícil comprometerse con una identidad estable, pues el yo se cree y piensa discontinuo (fluido).

Lo que es deseable del deseo (el anhelo) –dice Bauman- es la posibilidad de empezar de nuevo, de acumular una nueva experiencia. En verdad, la vida del consumidor es una secuencia interminable de nuevos principios (y que la práctica del ensueño y el dominio de la imaginación se presta a ofrecernos). Asistir a la exhibición del placer es el placer supremo o metaplacer: el placer de encontrarse en un mundo que promete placer, pensado para los buscadores (soñadores?) de placer.

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s