Imaginación y consumo. A proposito de C. Campbell_1/2

Para hacer frente al hic et nunc (el aquí y el ahora) de nuestras vidas, hay que dar por descontados muchos futuros, no ponerlos en duda, y echar mano de la confianza y de la esperanza. De hecho, son estas características de la estructura temporal del tiempo las que nos singulariza y definen nuestra particular posición en el mundo.

También sabemos, pese a nuestra naturaleza pre-visora (somos capaces de ver con antelación y de proyectarnos hacia el futuro) que el futuro está lleno de incerteza. No solo es imprevisible lo que va a ser de nuestra vida, sino que la misma vida no está garantizada ni un solo minuto más allá del momento presente. Sin duda que este saber ni nos paraliza ni debe paralizarnos por más que pensadolo fríamente pudiera horrorizarnos. Es más, la insatisfacción que tantas veces nos produce nuestra cotidiana vida, la decepción que podemos sentir respecto de nuestro pasado nos abre las puertas del futuro al que abocamos nuestro sueños y nuestros deseos. Anhelamos una vida que parece que puede ser prometida, posible cuanto menos.

En este mecanismo de proyección hacia el futuro, de sueños y promesas que creemos que son propios (pero que la más de las veces no nos pertenecen o son ajenos a nuestras vidas e ignoran nuestras capacidades y nuestras posibilidades) es donde la imaginación tiene un papel preponderante. La imaginación gobierna, reina en nuestras vidas.

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La sociedad del cansancio (de Byung-Chul Han)

En nuestras sociedades modernas (y tecnológicas), la “potencia de acción” es un valor unánimemente compartido… llamémosle positividad. Es común pensar que sería un gran logro el poder alargar las horas de vigilia (lo que como sueño manifestamos en un “ojalá el día tuviera XX horas más”), y que nos resultaría muy rentable aumentar nuestro rendimiento… llamémosle productividad.

[Véanse en este blog las entradas: “Dormir y l’exeperiència del temps” y “El lado oculto de la vida”]

El muy de moda filósofo alemán Byung-Chul Han, de origen coreano, dedica su breve ensayo La sociedad del cansancio a desenmascarar alguno de los peligros que se encierran en esa extendida concepción sobre la vida humana y los valores de los que es portadora. Se trata de una crítica radical a uno de los ejes vertebrales del pensamiento filosófico occidental. No me ha parecido que nos ofreciese una perspectiva pesimista o paralizante de nuestra deriva en las sociedades (post)industriales, sino una original –y casi divertida- reflexión sobre algunas de las paradojas de nuestra condición tecnológica, de los efectos de la “positividad” en la consciencia.

Reproduzco (selecciono e interpreto) algunas de las tesis e ideas que me parecen más destacadas. Puesto que se trata de una “selección e interpretación” hay que leer el ensayo para poder juzgar por uno mismo. Han, Byung-Chul (2012) La Sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.

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