Eva Illouz, El futuro del alma

(Resumen de una conferencia en el CCCB el 8 de marzo de 2010: Illouz, Eva (2014) El futuro del alma. Barcelona: Katz-CCCB)

La conferencia d’Illouz resume brillantemente las transformaciones en nuestra comprensión del alma (también: mente, gemüt, aparato psíquico, self, psique, etc., que, aún refiriéndose a lo mismo, tienen características que la/lo hacen diferente.)

Hemos pasado de tener alma a tener psique: Tener alma implicaba formar parte de un mundo jerarquizado, formar parte de un orden moral. Mientras que la psique apunta a una historia privada que debe juzgarse según su propia coherencia y cuya lógica interna debe de ser descubierta por el sujeto. (Las religiones gobernaban las almas, los médicos gestionan las psiques) (10)

[Recuerdo un chiste que decía: “Antes vestían de negro, hablaban latín y nadie les entendía; ahora visten de blanco, no hablan latín pero tampoco nadie les entiende”].

Veamos algunas diferencias entre el alma y la psique:

  1. El alma forma parte de un cosmos ordenado que refleja [teoría del macro-microcosmos, de origen platónico]. La psique depende de las relaciones emocionales tempranas que establecemos con nuestro cuidadores [yo diría “con nuestros otros significativos –Mead- link…]. El alma es trascendente, la psique inmanente (solo apunta a sí misma) (11)
  2. El ama es independiente del cuerpo, lo precede, lo sobrevive y lo trasciende

[en Platón el alma es motor de vida, semoviente. Todo lo que se mueve, tiene alma]. Cuerpo y psique, en cambio, se implican. Psique y cuerpo se reflejan mutuamente (lo psico-somático); el cuerpo se ha transformado en el campo desde el cual leer e interpretar la psique. El cuerpo se ha vuelto el lugar de afirmación y autorealización de la psique (12).

  1. El alma es eterna (atemporal); la psique tiene una historia y es plástica (pueden cambiarse y modificarse… pueden mejorarse (13).
  2. El alma busca la verdad fuera de ella misma como revelación o ley escrita en un libro. La psique debe buscar la verdad en su interior, sin saber cuál puede ser esa verdad.
  3. Diferente concepción del (propio) cambio. El alama, para cambiar debe abandonar lo antiguo por lo nuevo. Las psiques deben usar el yo antiguo para construir el nuevo…
  4. Las almas deben aceptar y soportar el sufrimiento (parte del carácter); Las psiques deben erradicar el sufrimiento… las psiques sanas son proyectos hedonistas y utilitarios… (14-15). El sufrimiento ha perdido su significado…
  5. El alma está en la tierra para cumplir la voluntad de un ser superior; la psique existe para descubrir quienes somos, nuestras necesidades, nuestros deseos (la propia “ontología emocional”). Autenticidad.

En los personajes de novela con alma:

– El alama implica un afecto de exclusividad (un objeto de amor, una historia vital a su alrededor. Constancia y claridad)

– Afecto compromiso (como dice A. Sen se trata de la capacidad de renunciar hoy a la posibilidad de mejorar mi elección mañana) (21) Principio antiutilitario.

– Afecto de culpa.

En los personajes de novela con psique:

– Multiplicidad de yoes (que hay que gestionar y es un aspecto positivo para la constitución del yo, que no tiene centro y está en movimiento perpetuo (23-24)

– Individuo no elector. Individualidad enfrentada a la elección y dificultad de elegir y derecho a no hacerlo (25). Posibilidad de mantener todas las opciones abiertas. Está en cuestión la voluntad para comprometerse con un único objeto… fobia al compromiso

– El superego racional. Se siente poco culpable en lo relacionado con lo sexual. La psique se dedica a pensar en el futuro, a no perder oportunidades y a calcular los costes y beneficios. Confusión del deseo frente a la multiplicidad de deseos.

“El individuo hipermoderno, en su multiplicidad, demanda su derecho a no elegir para poder mantener sus opciones permanentemente abiertas, y en esta demanda no lo motiva la culpa, sino el deseo de reconciliar todos sus deseos para maximizar sus posibilidades y evitar el sufrimiento” (28)

“Así, la psique oscila constantemente entre la automejora y la autorrealización, por un lado, y el estatus de víctima, por otro, pues solo un daño infligido desde el exterior puede explicar el sufrimiento e impedir la autorrealización plena. Cabe preguntarse, entonces, si esa oscilación de la psique entre víctima y autorrealizador no ha empobrecido las nociones d responsabilidad y voluntad, haciendo del yo contemporáneo o psique un ente por un lado demasiado irresponsable (por las disfunciones sufridas en la infancia) y por otro en exceso responsable (pues todo fracaso acaba siendo un fracaso del yo).” (30)

 

Lectura recomendable

E. Rohde , (2004) La idea del alma y de la inmortalidad entre los griegos F.C.E.

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