Ch. Taylor y P. Bourdieu. Seguir una regla.

Wittgenstein, en sus Investigaciones filosóficas, muestra que el sujeto no solo no es sino que no puede llegar a ser consciente de toda una multitud de temas directamente relacionados con la aplicación correcta de una regla, afirma Taylor en un artículo titulado “Seguir una regla” (y lo muestra con los claros ejemplos con que lo hace Wiettgenstein) (221).

La argumentación de Taylor en este artículo nos servirá para resaltar el concepto de “trasfondo” (back-ground), fundamental en su filosofía y para repasar el concepto de habitus de P. Bourdieu (aludido por Taylor en el artículo).

El trasfondo, dice Taylor, no es aquello de lo que soy simplemente inconsciente (como no lo soy de la cara oculta de la luna) puesto que es lo que hace inteligible aquello de lo que soy indiscutiblemente consciente… (el trasfondo) es lo que soy capaz de articular, esto es, es lo que soy capa de sacar a relucir de la condición de implícito, es lo que facilita el contexto no dicho –en otras palabras: lo que puedo hacer articulable-. E esta actividad de articular me aprovecho de mi familiaridad con este trasfondo (…) El trasfondo es lo que convierte a ciertas experiencias en inteligibles para nosotros. Nos hace capaces de captarlas, las hace comprensibles. (101) (Paralelismos entre Heidegger y Wittgenstein –ver entrada en este blog)

Esta idea de trasfondo (cito a Alejandra Fierro ) nos apunta a la necesidad de tener en cuenta el dato contextual siempre presente en los procesos de conocimiento (prácticas sociales). Detrás subyace la idea según la cual el entendimiento es compartido y organizado por la prácticas sociales (pág. 298 del artículo citado).

La compresión (de una regla, de una instrucción, de un argumento) opera siempre sobre un trasfondo de lo que se da por garantizado y simplemente descansa en él. Cuando esto no es compartido por nuestro interlocutor, fácilmente surgen los malentendidos. No resulta fácil su explicitación. Wittgenstein, nos advierte Taylor, enfatiza el carácter inarticulado de esta comprensión (“seguir una regla es una práctica” y se hace ciegamente).

Para interpretar esto, Taylor nos dice que hay dos escuelas que son formas de interpretar el trasfondo. Una que afirma que no hay razones ni pueden pedirse. Las conexiones del trasfondo son vínculos de facto, sin justificación. Se nos imponen (o están como preprogramadas –especie de actos reflejos-). La segunda interpretación considera que el trasfondo incorpora una comprensión, una aprehensión de las cosas que permite formular razones y explicaciones cuando somos cuestionados. Estos vínculos generan un tipo de sentido que es el que trataríamos de articular. Taylor apuesta por esta concepción (que cree que es la más fiel a lo que Wittgenstein nos quiere decir). Veamos.

La indagación de Taylor va en contra de gran parte, así lo afirma, del pensamiento y de la cultura modernos, y en particular de la cultura científica y de la epistemología a ella asimilada [Véase el artículo de Taylor “La superación de la epistemología”], que han modelado a su vez nuestro contemporáneo sentido del yo (y que tienen como resultado un pensamiento desvinculado de un sujeto encarnado y socialmente situado). “Reificación de la primera persona del singular” (p. 225).

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Fierro, en su artículo, nos pone de relieve las tres ideas madre que están en el malestar de la sociedad moderna (ver Contra la autenticidad): el sujeto desvinculado que se deriva de una visión representacionista del conocimiento, el yo puntual como consecuencia de la concepción mecanicista del mundo y del hombre y el atomismo social que se instaura como calve para el ejercicio de la libertad (282).

En este devenir de la modernidad, la filosofía (la tradición epistemológica) ha dejado de preguntarse por las cosas y su realidad para centrarse en el individuo y sus procesos de conocimiento (284). La epistemología ha configurado una idea del conocimiento centrada en la conciencia pura y en las construcciones mentales –como en el ejemplo de regla del que hablamos más adelante-, pero Taylor quiere dar paso a un concepción del conocimiento a partir del hombre que es agente vinculado y coprometido (y que está encarnado) (286). Lejos de la idea de un yo puntual (que conoce la realidad a través de una representación que se forma interiormente) (289).

Por el contrario, como hemos aludido más arriba, el conocimiento forma parte o está vinculado con las prácticas sociales, un ser que actúa en y sobre el mundo. El hacer humano (como el cuerpo) forma parte del conocer. Conocimiento situado (sin que ello comporte el “relativismo” que puede tener en otros autores).

En contraposición a la visión desvinculada, Taylor propone una definición del actor humano vinculado. El actuar humano es el “actuar de un agente cuya experiencia sólo se hace inteligible al situarlo en el contexto del tipo de agente que es”. Aquí la clave es la noción de contexto. Con esta se da paso a la consideración de rasgos cruciales de la experiencia humana que en la visión moderna quedaban desplazados. “El contexto es el horizonte no explícito dentro del cual –o para variar la imagen, el lugar estratégico dentro del cual- puede ser entendida (la experiencia). En el contexto tiene lugar la precomprensión que supone una inteligibilidad peculiar del ser humano. (295)

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Taylor recuerda su crítica a la epistemología moderna (cartesiana y empirista) que tiende a ver al agente humano como sujeto de respresentaciones (…) (225ss)

Recurre a Heidegger, Merleau-Ponty y Wittgenstein como los “maestros” que han tratado de salir del impasse. Estos autores le permiten considerar la comprensión como algo que reside en nuestras prácticas, lo que implica atribuir un papel ineludible al trasfondo. Y nos lleva a ver el rol del cuerpo bajo una nueva luz (227ss)

En esta perspectiva, Taylor recupera el concepto de habitus de P. Bourdieu pues designa un nivel de comprensión social que no es estrictamente verbalizable, sino que está inscrita en los patrones de la acción social (adecuada). Se trata de un nivel de codificación de las prácticas en el que está implicada (es necesaria) la participación del otro (en una dimensión dialógica de la acción social, en la que, como por ejemplo cuando se baila, la sintonía que se requiere no es solo coordinación). “Una acción es dialógica cuando es efectuada por un agente integrado, no individual” (229). Se trata de un tipo de acción humana (una gran parte de ella) en la que el agente se entiende y se constituye como una parte integrante de un “nosotros” (230) [Con resonancias hegelianas. Recuerdo al profesor Ramon Valls  y su libro Del yo al nosotros -texto completo-]. Este razonamiento lleva a Taylor a recordarnos que nuestra identidad nunca está definida simplemente en términos de nuestras propiedades individuales.

La noción de habitus de Bourdieu es importante para Taylor porque desarrolla las consecuencias científicas de la acción encarnada.

Las reglas son importantes en la vida social. Si, por ejemplo, actuamos de antropólogos observaremos que parecen seguirse, en la vida social, muchas reglas. ¿Podemos definirlas? Formular una regla es crear una representación. Esto nos suele llevar (por “intelectualismo”) a una visión de la regla (en tanto que representación) a suponerla operar de forma casual. “Concebimos la regla-en-tanto-que-representada como definiendo una “estructura” subyacente (seria eso que nos hace actuar de una determinada manera. ¿Cómo operan en nuestras vidas?). Esto nos lleva a una compresión de las reglas sociales intemporal y descontextualizada (una especie de imperativo platónico y queriendo imitar el éxito y el prestigio de las leyes de las ciencias naturales).

“Pero esta reificación produce una distorsión crucial. Y de tres maneras relacionadas: 1) excluye determinados rasgos que son esenciales para la acción; 2) no toma en cuenta la diferencia entre una fórmula y su aplicación; y 3) no toma en consideración la recíproca relación entre regla y acción, a saber que ésta no proviene simplemente de aquella sino que también la transforma.” (pág. 234)

El análisis del intercambio de dones (M. Mauss), nos permite ver que la regla no se aplica por si sola, sino que hay que aplicarla, lo cual puede implicar juicios difíciles y alta precisión (235) [no es una regla-ley]. Esta es también la idea de Aristóteles en su comprensión de la phronesis. Las situaciones de la vida humana no son nunca iguales. El saber cómo actuar en cada caso, no implica saber formular la regla de comportamiento general. Las reglas solo existen en las prácticas que ellas guían (o como “fórmula” en el libro del antropólogo). “La práctica es una interpretación continua y una reinterpretación de la que la regla verdaderamente significa” (236) [Y por lo tanto, depende mucho de cómo la apliquemos. Si cambian las prácticas…]

Una regla que existe sólo en las prácticas que anima y que no requiere formulación expresa y que puede no tenerla. ¿Cómo es esto posible? Sólo a través de nuestra comprensión encarnada. Esto es lo que Bourdieu busca con su habitus.

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Def. de habitus:

“La evidencia de la individuación biológica impide ver que la sociedad existe bajo dos formas inseparables: por un lado, las instituciones, que pueden revestir la forma de cosas físicas, monumentos, libros, instrumentos, etc.; por el otro, las disposiciones adquiridas, las maneras duraderas de ser o de hacer que se encarnan en los cuerpos (y que yo denomino habitus). El cuerpo socializado (lo que se llama el individuo o la persona) no se opone a la sociedad: es una de sus formas de existencia. (…) Contra la representación común, que consiste en asociar sociología y colectivo, hay que subrayar que lo colectivo se halla depositado en cada individuo en forma de disposiciones duraderas, como las estructuras mentales. “ (30-31. Bourdieu, P. (2000) Cuestiones de sociología. Madrid: Istmo. )

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Bourdieu, concluye Taylor, nos propone un tipo de comprensión encarnada, muy próxima a la atribuida a Wittgenstein. “Las reglas expresas solo pueden funcionar en nuestras vidas en compañía de un sentido no formulado dentro de un código en el cuerpo. Este habitus es el que “activa” las reglas. Si Wittgenstein nos ha ayudado a romper con el yugo del intelectualismo, Bourdieu ha empezado a explorar cómo las ciencias sociales pueden ser recreadas, una vez liberadas de sus garras distorsionadoras”. (238)

 

Bibliografía citada:

Taylor, Ch. (2012) “Seguir una regla” (dentro de Investigaciones filosóficas)

Bourdieu, P. (2000) Cuestiones de sociología. Madrid: Istmo.

Fierro, A. “Epistemología moderna y ciencias sociales. Un análisis crítico de Charles Taylor. Pensamiento y cultura, vol. 11. Núm. 2, diciembre, 2008, pp. 281-301.

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