La filosofía de Ch. Taylor_Paralelismo entre Heidegger y Wittgenstein (2/4)

Taylor, Ch. (2012) [1995] Argumentos Filosóficos. Ensayos sobre el conocimiento, el lenguaje y la modernidad. Barcelona: Paidós

Esquema del capítulo

  • Reto de superar la “ontologización de la razón” (propia de la filosofía moderna postcartesiana) i retorno a un sujeto encarnado.
  • Las condiciones (pre-condiciones) de la encarnación y la con-figuración de nuestra experiencia del mundo.
  • El racionalismo ha configurado el sentido común de la concepción de un sujeto “desvinculado” .
  • Se caracteriza este proceso y el esfuerzo racionalista de “desencarnar” al sujeto para obtener un conocimiento objetivo

[Taylor explica con más detalle este proceso y sus consecuencias en el capítulo 1., La superación de la epistemología]

  • Dos grandes formas (concreciones) de la ontologización: el dualismo (Descartes) y el monismo mecanicista (Hobbes).
  • Resultado: sujeto desvinculado (abalado por los éxitos de la ciencia natural)

(Nos liberamos de la monologicidad del punto de vista cuando nos percatamos de la naturaleza del “trasfondo”)

  • Tesis: Heidegger y Wittgenstein argumentan poderosamente a favor de una concepción del actuar humano finito y vinculado.
  • *La naturaleza del trasfondo y su estatuto paradójico.

[Sobre como Kant anticipa este tipo de comprensión, ver el cap. 2. La validez de los argumentos trascendentales]

  • La línea argumental de Heidegger.
  • La línea argumental de Wittgenstein.
  • El pensamiento contracultural de H. i W. contra las formas hegemónicas de nuestra civilización tecnológica.

Cap. 4. Lichtung o Lebensform: paralelismo entre Heidegger y Wittgenstein

Mi idea –dice Taylor- es que la concepción dominante del agente de pensamiento que tuvieron que superar tanto Heidegger como Wittgenstein estaba conformado por una suerte de ontologización del procedimiento racional … (92) el resultado era un retrato del agente pensante humano desvinculado… Tanto H. como W. tuvieron que luchar para recuperar una comprensión del agente vinculado, incardinado en una cultura, en una forma de vida, en un “mundo” de compromisos, en último término para entender el agente como encarnado [M. Merleau-Ponty es otra pieza importante en esta recuperación y en el pensamiento de Taylor]

Dos modos de encarnación/de estar conformados

  1. Estar encarnado es un modo concreto de estar vinculado (por ejemplo, no puedo percibir el muro que está detrás de mi. La conducta de la luz que se refleja en el muro y mi constitución física están dispuestas de tal manera que hace eso imposible. Mi encarnación conforma mi percepción y, por consiguiente, mi mundo). [En este sentido nuestro mundo y el de las garrapatas tiene muy poco que ver]
  2. Mientras estoy sentado y participo en la escena que está detrás de mi, veo una estructura compleja. Está orientada verticalmente, algunas cosas están “arriba”, otras “abajo”… algunas “cerca” y otras “lejos”. Algunos objetos están a mano, otros constituyen obstáculos insuperables para mi movimiento… (92) [“Arriba” i “abajo” no son “realidades físicas” sino las formas en que en nuestra particular encarnación condicionan –en un sentido casi kantiano- nuestra experiencia del mundo]

Aquí hay un “mundo conformado” por la encarnación en el sentido de que el modo de experimentar y vivir el mundo es esencialmente el de un agente con su particular tipo de cuerpo… (y esto implica determinadas particularidades)… (92)

Para entender qué es “estar a mano” hay que entender qué es ser un agente con las capacidades corporales concretas que los seres humanos tienen…

Dos tipos de relaciones que podrían quedar expresadas cuando decimos que nuestra experiencia está conformada por nuestra constitución corporal: 1. Notamos consecuencias de nuestra constitución… 2. Explicamos de qué modo la naturaleza de esta experiencia está formada por esta constitución y los términos en que la experiencia es descrita tienen sentido en relación con esta forma de encarnación. “El primer tipo de relación es afirmada en un enunciado ordinario de causalidad contingente. En cambio, la segunda concierne a las condiciones de inteligibilidad de ciertos término. Esta segunda relación es la que quiero invocar al hablar de nuestro “mundo estando conformado” por el cuerpo, la cultura, la forma de vida… la condición encarnada del agente (a lo que Heidegger se refirió como “finitud”)

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[Nota 3. Estos dos sentidos en los que la experiencia se forma a través de la encarnación ayudan a explicar el diálogo de sordos entre críticos y partidarios de las teorías de la mente inspiradas en ordenadores. Los críticos, como Hubert Dreyfus y John Searle, han insistido en que el ordenador ofrece un modelo de conciencia “desencarnada”… Los defensores de la poderosa inteligencia artificial piensan en el primer tipo de relación. El segundo aún no ha entrado en su comprensión conceptual y así tienen grandes dificultades para entender de qué se les acusa.]

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La segunda parte de mi tesis es que la concepción racionalista dominante ha ocultado este vínculo, y nos ha dado un modelo de nosotros mismos como pensadores desvinculados… (94) (y este modelo ha configurado el “sentido común”). Nos pensamos como agentes que recibimos “bits” de información del entorno y luego los procesamos de cierta manera para que emerja el retrato del mundo y luego estos agentes actúan sobre la base de este retrato para realizar sus objetivos a través de un “cálculo” de medios y fines… (94)

(Cartesianismo y empirismo nos proveyeron de variantes de esta concepción… atomismo, “neutralidad”, etc.) (94)

Dos facetas más de la razón moderna (que Taylor llama “racionalismo”) que son relevantes:

  1. La concepción moderna se centra en los procedimientos. La razón ya no es aquella facultad que nos conecta a un orden de cosas en el universo, que en sí mismo puede denominarse racional. Más bien la razón es la facultad por la cual propiamente pensamos. En su uso teórico sirve para construir una imagen del mundo… requiere procedimientos fidedignos… (95)
  2. El paso decisivo fue lo que denomino su ontologización, esto es, la interpretación del método ideal como la auténtica constitución de la mente… (95) Concepción atomista-computacional que ha tenido un prestigio y un enorme poder (“sentido común”)

Objetividad de nuestro pensamiento… escapa a la subjetividad y capta el mundo tal como es (los pensadores del XVII estaban muy impresionados de cómo nuestra experiencia encarnada y nuestro modo ordinario de estar en el mundo nos podía llegar a confundir… (96). El esfuerzo fue dejar todo esto de lado para obtener un conocimiento objetivo…

Un nuevo paso decisivo fue la ontologización de esta perspectiva desvinculada, atribuyéndola a la constitución de la propia mente y relegando las distorsiones a la periferia y siempre como resultado del error, la falta de atención… (97)

La ontologización de la perspectiva desvinculada adquirió dos grandes formas:

  1. El dualismo (como el de Descartes) (para desvincular a la mente de la encarnación –i sus “ataduras”)
  2. El monismo mecanicista (Hobbes)

Mientras expliquemos el pensamiento mecanicísticamente –como en el caso actual de las teorías basadas en los ordenadores-, el significado de la afirmación según la cual el agente halla el imput inteligible sólo puede ser descrito en términos de las operaciones a que él puede someter al imput. Lo ininteligible es lo que no puede ser procesado y tales operaciones son a su vez explicadas mecanicísticamente.

Resultado: una imagen de la mente desvinculada, no comprometida, que añade fuerza al mecanicismo y, en la medida que las explicaciones mecanicistas tienen gran prestigio debido a su asociación con los espectaculares éxitos de la ciencia natural, el apoyo puede fluir en la otra dirección (100)

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El punto de vista desvinculado es irresistiblemente monológico, porque el conocimiento explícito en que se centra debe consistir en imputs y procesamiento, los cuales sólo pueden tener lugar en los individuos. Si sostenemos este punto de vista con una explicación mecanicista, la monologicidad se refuerza con la idea de que todo ello debe tener lugar dentro de organismos individuales. Pero, en cuanto reconocemos el papel crucial del trasfondo, nos liberamos de esta perspectiva. La comprensión del trasfondo que compartimos, entretejido con nuestras prácticas y formas de relacionarnos, no es necesariamente algo en que participamos como individuos. Puede formar parte de nuestra compresión del trasfondo de una cierta práctica o significado que no es la mía sino la nuestra y puede de hecho ser “nuestra” de diversos modos: como algo intensamente compartido, que nos vincula a la comunidad, o como algo bastante impersonal, de modo que actuamos como cualquiera hace. (111)

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Heidegger i Wittgenstein ordenan argumentaciones poderosas a favor de una concepción del actuar humano como finito y vinculado. Nos liberan del racionalismo a través de hacernos apreciar el papel del trasfondo… (100)

“El actuar humano vinculado, tal y como lo entiendo, es el actuar de un agente cuya experiencia sólo se hace inteligible al situarlo en el contexto del tipo de agente que es” (por ejemplo, nuestra encarnación convierte nuestra experiencia del espacio, en tanto orientado arriba-abajo, en comprensible).

Transfondo. No es aquello de lo que soy simplemente inconsciente (en el sentido en que no soy consciente de lo que ocurre en la cara oculta de la Luna) puesto que es lo que hace inteligible aquello de lo que soy indiscutiblemente consciente. Al mismo tiempo, no soy explícita o focalmente consciente de ello, ya que esta posición está ya ocupada por lo que está haciendo inteligible. Otro modo de enunciar la primera condición, aquella según la cual no soy meramente inconsciente de él, el decir que el trasfondo es lo que soy capaz de articular, esto es, es lo que soy capaz de sacar a relucir de la condición de implícito, es lo que facilita el contexto no dicho –en otras palabras: lo que puedo hacer articulable-… (101)

El trasfondo es lo que convierte a ciertas experiencias en inteligibles para nosotros. Nos hace capaces de captarlas, las hace comprensibles (precomprensión en términos heideggerianos).

El trasfondo es lo que emerge junto con el agente vinculado. Es el contexto de inteligibilidad de la experiencia para este tipo de agente (102) (el contexto desde el que prestamos atención).

Estatuto paradójico del trasfondo: puede ser hecho explícito, ya que no somos totalmente inconscientes de él, pero la misma explicitación supone un trasfondo. El propio modo como operamos como agentes vinculados en un trasfondo como éste convierte el proyecto de su explicitación en totalmente incoherente. En este sentido, el trasfondo no puede ser pensado en absoluto cuantitativamente. (102)

Kant es de los primeros en argumentar a favor del trasfondo (contra la concepción desvinculada).

Los argumentos de la deducción trascendental pueden ser vistos desde muy diversas perspectivas; sin embargo cabe entender a ésta como un entierro final de un cierto atomismo del imput al que se había adherido al empirismo (104)…

Heidegger y Wittgenstein continúan esta pionera forma kantiana de argumentación (106).

Heidegger (en El ser y el tiempo) sostiene que las cosas se descubren primero como parte de un mundo, es decir, como los correlatos de un compromiso relativo y dentro de la totalidad de tales compromisos. Esto cuestiona la primera y la tercera característica de la imagen desvinculada y, por tanto, convierta a la segunda [la imagen computacional de la función mental, combinación de ideas “atómicas”] en inoperativa. La primera característica, el atomismo del imput, es negada por la noción de una totalidad de compromisos. La tercera, la neutralidad, es disminuida por la tesis básica según la cual las cosas se descubren en un mundo a mano (zuhanden). Pensar en esta naturaleza como algo que proyectamos sobre las cosas, que previamente serían percibidas de modo neutral, es cometer un error fundamental.

Wittgenstein (Investigaciones filosóficas) argumenta de forma muy análoga a Kant. Hace para el atomismo del significado lo que Kant hizo para el atomismo el imput de información.

El atomismo del significado consiste en la idea de que una palabra tiene significado al estar conectada a un objeto en una relación de “nombrar” o “significar”… (107). Wittgenstein demostrará que este tipo de definición ostensiva funciona sólo si el aprendiz entiende mucho acerca de las operaciones del lenguaje y del puesto que esta palabra particular tiene en éste… (juegos de lenguaje – aprender el significado de una palabra supone la entera comprensión del trasfondo, que adquirimos al aprender el lenguaje y que ya está incorporada en la primera relación palabra-objeto que aprendemos) (108-9)

H. i W. se interpretan aquí como ataques paralelos al retrato desvinculado…

Hay que repasar una y otra vez sus argumentaciones para contrarrestar la vigencia del punto de vista desvinculado en nuestra cultura y pensamiento, lo cual tiene mucho que ver con la hegemonía de instituciones y prácticas que requieren y defienden una actitud desvinculada: la ciencia, la tecnología, las formas racionalizadas de producción, la administración burocrática, una civilización favorable al desarrollo, etc. El pensamiento de H. i W. tienen algo de “contracultural” por ser un ataque a las formas hegemónicas de nuestro tiempo. Ambos son críticos de la moderna civilización tecnológica (y pueden ser fuente de inspiración de un humanismo que plantee un desafío a la razón tecnológica) (109 i 113)

 

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One thought on “La filosofía de Ch. Taylor_Paralelismo entre Heidegger y Wittgenstein (2/4)

  1. Retroenllaç: Ch. Taylor y P. Bourdieu. Seguir una regla. | CESC_Blog de Francesc Núñez Mosteo

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