Filosofía Contemporánea_1/3

Resumen del libro de Luis Sáez Rueda Movimientos filosóficos actuales. Editorial Trotta. Madrid, 2009.

Nota: Recordar que un resumen no puede suplir la lectura de un gran libro (una de las mejores introducciones, sino la mejor, a la filosofía contemporánea). Se trata solo de una pequeña invitación a recorrer una “senda”. Me he esforzado por reflejar lo que, a mi juicio, sería la corriente principal de temas y cuestiones, pero unos pocos “bits” no pueden ser fieles a casi quinientas páginas.

 

INTRODUCCIÓN. TEMAS Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA. CORRIENTES Y AUTORES.

El problema del sentido: Posible hilo conductor del pensamiento contemporáneo.

PERO, se entrelaza con otros problemas que lo dislocan: la pregunta per la validez del conocimiento y la normatividad crítica y la conciencia de una modernidad en crisis.

Crisis del proyecto moderno / Crisis de la razón:

Actitud positivista y cientificista a finales del XIX: Propensión a reducir el criterio del saber al criterio explicativo de les ciencias naturales + Disgregación de los ámbitos del saber = Claudicación de la vocación fundamentadora de la razón.

La modernidad misma es criticada desde la filosofía como cómplice o causa de esta crisis s (instrumentalización de la razón).

  • Dos posicionamientos básicos (ante de la crisis):

o   Hermenéutica, existencialismo y pensamiento de la diferencia acusan a la modernidad del pecado que denuncia Heidegger, el de la “metafísica de la presencia”.

[En esta crítica, la fenomenología de Husserl es su antecedente]

Metafísica de la presencia: una metafísica que coloca al sujeto en fundamento de lo real y al mundo a disposición del sujeto (20)

 

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Momentos kairóticos (o cómo tomar decisiones difíciles) (F. Núñez)

[Entiendase por momentos kairóticos aquellos en los que hay que decantarse entre alternativas y en los que se trata de aprovechar la oportunidad.

En esta entrada reflexiono a partir del artículo de Ch. Taylor “La conducción de una vida y el momento del bien” incluido en La libertad de los modernos, 2005, Amorrortu. Por razones que no hará falta explicitar, el artículo me hizo pensar en la posibilidad de reducir el prozac gracias a Aristóteles]

¿Cómo hay que vivir? Esta es una pregunta radical y fundamental presente en la reflexión filosófica des de sus orígenes. La reflexión socrática se centra en esta pregunta. En verdad, no hay que ser filósofo para preguntárselo, aunque los no filósofos, como de hecho somos la mayoría de los humanos en el vivir cotidiano -que por definición es poco reflexivo-, no se hacen esta pregunta a no ser que las cosas se pongan feas, muy feas. El vivir diario está abocado a la acción, hacemos esto y aquello y lo hacemos, por norma general, irreflexivamente, pero con la intención, eso sí, de obtener determinadas respuesta por parte de los que nos rodean. Queremos que hagan esto o aquello, que nos quieran, que nos respeten, que nos escuchen, que nos den un trabajo, que nos entiendan y un montón de cosas más.

 

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Fantasias de amor: “Disparo casual” (por F. Núñez Mosteo)

Hará unos tres meses que salí una tarde del trabajo con la intención de ir al cine, no tanto porque me apeteciese ver alguna película en concreto, pues había decidido ser mucho más selectivo, sino por no estar solo, físicamente solo. Esa tarde me bastaba con ver un poco de gente, quería excitar mi imaginación encontrando esa mirada, ese rostro, esa piel, ese cuerpo con cuyo propietario no dudaría en hacer el amor. De hecho, también estaba intentando abandonar este desazonador entretenimiento, pero iba a concederme una licencia.

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Internet, fábrica de sueños (por F. Núñez)

Claves para la comprensión de la participación en foros y chats

Este articulo fue publicado hace más de una docena de años en: http://www.uoc.edu/humfil/articles/cat/nunez/nunez.html (en catalàn) y en: http://redcientifica.com/doc/doc200203190001.html (en castellano); y pese a lo mucho que ha evolucionado el medio, las ideas principales siguen siendo, creo yo, totalmente válidas para interpretar de dónde viene parte de la “energia” que nos lleva a entrar en la red.

1. Introducción. ¿Qué conduce a relacionarse en Internet

¿Qué puede hacerse en Internet? En Internet pueden hacerse, y de hecho se hacen, muchas cosas. Algunas de estas cosas son aquéllas para las cuales se ha ido creando la Red, pero otras, en cambio, eran impensables en el momento en que se implantó. Cada vez nos sorprende y nos sorprenderá más cómo se va concretando cada nueva posibilidad. La variabilidad de respuesta de los usuarios ante las grandes presiones que llegan de la industria es más grande de lo que a menudo suele creerse, y los ávidos consumidores nunca dejan de reinterpretar y recrear, en su práctica cotidiana, el sentido y el valor de los objetos y productos que están a su disposición.

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El consum i l’alliberament del treball (per F. Núñez Mosteo)

[Aquesta entrada és part d’un text que vaig presentar en les IX Jornades de filosofia de Lleida i que convertiré en un article]

El consum i l’alliberament del treball

“Et guanyaràs el pa amb la suor del teu front fins que tornis a la terra

d’on vas ser tret: perquè ets pols, i a la pols tornaràs.”

 Gènesi 3.

INTRODUCCIÓ

Encapçalar un article sobre el treball amb a una de les frases més citades de l’Antic testament, la condemna al treball i la nostra condició efímera, té el perill de caure fàcilment en el tòpic. Vull, però, assumir aquesta falta d’originalitat amb el repte d’argumentar de quina manera hem aconseguit deslliurar-nos de la condemna i del lligam a la terra.

L’objectiu és agosarat i requerirà força matisos i contextualització per no caure en la justificació de la hybris que podria pensar-se que és el pecat que ens ha portat cap aquest alliberament. El primer “matís” que vull apuntar és que en aquest cas el camí cap a un estat, o millor, cap a una dimensió que s’escapa de la “condició humana” no ha resultat d’un enfrontament amb la divinitat o d’una argúcia per enganyar els deus, sinó que és tracta d’una conseqüència no prevista de l’acció social. Això, és clar, no ens treu ni intencionalitat ni responsabilitat.

Les nostres arrels grecoromanes i judeocristianes estan plenes de mites i advertències sobre les conseqüències que té el desig humà de ser com els deus o de voler equiparar la nostra potència o voluntat a la divina. La divinitat sempre ha castigat enormement la supèrbia humana. De fet, la condemna al treball per la subsistència, i la insistència en la nostra finitud, és ja un càstig a la desobediència i a voler ser com Déu. Mai no hem deixat d’intentar trobar la manera de deslliurar-nos de la submissió que això comporta i bona part de la cultura humana es debat en la tensió que ens comporta acceptar i dominar la contingència.

Gairebé sense adonar-nos-en, l’activitat consumista (el consum modern) ens ha obert les portes per tenir un espai, el del consum, on la satisfacció es deslliga de la submissió al món i amb sol poder de la ment som capaços d’habitar alguns paradisos. Aquesta és la idea que tracto de desenvolupar en aquest article.

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Fantasías de amor: “Una tarde de domingo” (por F. Núñez Mosteo)

Detesto las tardes de domingo, y aunque es un sentimiento compartido por muchos, nunca podremos ponernos de acuerdo para eliminarlas del calendario.

Hoy es domingo, por la tarde, y como todas las tardes de domingo estoy en casa, solo, sin saber qué hacer, sin querer hacer nada por saberlo. Generalmente leo, no tanto por afición como para que pase el tiempo más deprisa; estoy resignado a que haya al menos una tarde de domingo a la semana. Temo que alguna vez alguien pueda incluir una o más en el calendario. Algunos amigos me han aconsejado que me case y tenga hijos como el mejor remedio contra el aburrimiento del domingo por la tarde, pero no es de aburrimiento de lo que adolezco y estoy seguro que esta solución ha de comportar otro tipo de problemas. He de confesar que también detesto los niños.

A veces, porque he acabado la lectura y he olvidado de tener a mano una nueva, o porque me da pereza empezar un nuevo libro, voy al cine. En realidad, siempre me da pereza empezar un libro, o tal vez no sólo son los libro nuevos lo que me da pereza empezar, sino cualquier cosa que sea nueva, por más que estoy convencido que debería empezar una nueva vida. Claro que si todos los que pensamos esto nos decidiésemos a hacerlo, el mundo cambiaría de aspecto cada día; me temo que incluso no podría haber mundo, aunque tampoco estoy seguro que no fuese preferible. Digo, pues, que a veces, cuando no leo, el domingo por la tarde, voy al cine.

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El avaro como precursor del consumista moderno (por F. Núñez Mosteo)

En un cuento infantil, de cuyo título no puedo acordarme, aparecía un avaro que había enterrado un cofre repleto de monedas de oro junto a un árbol en el bosque. Vamos, el típico avaro que obtiene placer guardando y escondiendo su dinero. Cada día, al caer la tarde, se sentaba junto al árbol encima de su tesoro para regocijarse en el placer de pensar en voz alta en el oro que allí tenia escondido y con el que tantos y tantos objetos podría comprar y emprender mil y una industrias. Una mala tarde, unos niños descubrieron como el avaro hablaba a su tesoro escondido y al poco que se alejó de su tesoro lo desenterraron y huyeron con él. Al día siguiente, la tierra removida advirtió al avaro del robo de su cofre y cayó de rodillas llorando con desesperación todo lo que había perdido: su dinero, los mil objetos que había soñado comprar, las grandes empresas que habría podido emprender. Todo le fue arrebatado.

La figura del avaro se nos ha presentado siempre como la de un hombre (y sí, generalmente de sexo masculino) mezquino, tacaño, codicioso, obsesivamente ligado a la materialidad de su dinero (que tiene muy poco de material), casi podríamos decir que al oro del dinero. Una triste figura incapaz de disfrutar de su riqueza porque no sabe o no quiere desprenderse de ella y se esfuerza por conseguir (y acumular)s más y más de lo que sería debido. Un extremo, en la concepción aristotélica del vicio,  del justo medio virtuoso que sería la generosidad o el  desprendimiento. En el otro extremo, una figura no menos denigrada, el derrochador, el que gasta sin contención ni miramiento.

En la crítica tradicional a la avaricia no se ha tenido en cuenta la “modernidad” de la figura del avaro. El avaro es como el consumidor moderno, una persona que ha descubierto que no hay fuente de placer mayor que la imaginación, y que la imaginación, más que la obtención de las cosas mismas, puede proporcionar una satisfacción completa a nuestro deseo. Así el avaro se nos manifiesta como un precursor del consumidor (consumista) moderno.

imaginacio

Avaricia_Durero   

Alberto Durero (1471-1528), Avaricia (1507)

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