Los imaginarios sociales // Los imaginarios sociales modernos (de Charles Taylor_resumen)

Los imaginarios sociales.
Los imaginarios sociales modernos (de Charles Taylor_resumen)

El concepto de imaginario social, que bien podemos atribuírselo al filósofo Cornelius Castoriadis, creemos que es un elemento básico de la investigación social (o psicosocial) para entender la acción social.

Veremos la descripción que hace Taylor del surgimiento y concreción de los que él denomina los imaginarios sociales modernos y cómo utiliza y define este término (véase el resumen del libro). Y también indicaré brevemente como se define el concepto de “representación social” que S. Moscovici rescató de Durkheim en un libro de 1961 (La psychanalyse, son image, son public, University Presses of France, 1961), que abriría un campo de investigación social enorme y popularizaría el concepto. Este concepto está sin duda recogido en la idea de imaginario social de Castoriadis.

Un imaginario social es, por un lado, como una gran metáfora, pues tiene las características cognitivas de las metáforas y sus efectos en la acción social. Pero también podemos situar el imaginario social, por otro lado, cerca de los mitos, y de su función social.

Por lo que a la metáfora (y su relación con el imaginario social) se refiere (y me remito a mi artículo reproducido en este blog “Las metáforas de Internet” y a el capítulo ”The role of metaphors in online interpersonal discourse ” escrito junto con A. Vayreda) quiero destacar su capacidad de mostarnos la realidad de una determinada manera. Una metáfora, al señalarnos algo en “términos de otra cosa” suele situarnos la realidad a la cual se refiere (y que, seguramente por eso recurrimos a la metáfora, porque nos resulta desconocida, inquietante, imprevisible, etc.) en la órbita más familiar, más cotidiana, del mundo dado por descontado. Las metáforas fijan la realidad, la estabilizan, nos la hacen más próxima y asequible. Y lo que creo que es más importante, al definir la realidad en unos términos (los propios de la metáfora) también nos cierra otras posibilidades (de imaginación y de configuración de la realidad y del futuro) y nos determina una línea de acción. De la misma manera, o por la misma razón por la que nos determina o indica un curso de acción, nos atenaza otras acciones posibles que ya no se nos ocurre que puedan ser posibles o tener interés. Las metáforas cierran y abren horizontes. Seguramente, lo que desde la psicología social se define como “indefensión aprendida” tenga también mucho que ver con las metáforas des de las que nos imaginamos el mundo y el futuro personal posible.

Por lo que al mito (y su relación con el imaginario social) se refiere (próximamente publicaré algunas entradas sobre “mito y vida social”), destacar sólo su función de dar sentido a la vida (personal y) social. No hay posición absoluta de sentido que no se fundamente en el mito. El mito nos aclara el pasado y nos indica el sentido y el valor del futuro posible, condicionando y orientando la acción, como los imaginarios sociales, que bien pudieran integrarse en la categoria del mito (como mínimo en cuanto a su función social). Volveré más adelante sobre ello.

Taylor, Ch. (2006) [2004] Imaginarios sociales modernos. Barcelona: Paidós Básica

Introducción
Un imaginario social no es un conjunto de ideas; es más bien lo que hace posible las prácticas de una sociedad, al darles un sentido (13).
Hipótesis básica de Taylor es que en el centro de la modernidad occidental se halla una nueva concepción del orden moral de la sociedad… [hay que remitirse a The Sources of the Self]. Esto tiene lugar a través del surgimiento de ciertas formas sociales características de la modernidad occidental: la economía de mercado, la esfera pública y el autogobierno del pueblo, entre otras (14).

Cap. 1. El orden moral moderno
El s.XVII [teoría contractualista] nos ha dejado la idea de que los seres humanos son agentes sociales y racionales, cuyo destino es colaborar pacíficamente para beneficio mutuo [alguien ha definido el idiota como aquel que actúa perjudicando a los demás pero sin beneficiarse tampoco él mismo]
Los derechos naturales de los individuos constituyen un transfondo moral a partir del cual se pretenden alcanzar ciertos fines. Los derechos pasan a ser una reivindicación seria frente al poder. La sociedad se concibe como algo que existe para beneficio mutuo de los individuos y en defensa de sus derechos. Se consolida la idea del orden moral.
La idea del orden moral moderno, a diferencia del ideal cristiano medieval, remite desde un principio al aquí y el ahora. [Taylor insiste en señala cuáles han sido los cambios significativos en el orden moral moderno respecto de sus precedentes]

La idea básica del nuevo orden normativo es el respeto mutuo y el servicio mutuo entre los individuos que integran la sociedad.
Seguridad y prosperidad pasan a ser los grandes principios de la sociedad organizada (y de intercambio beneficioso entre sus miembros)
El individualismo y el beneficio mutuo son las ideas residuales obvias que quedan una vez que nos hemos desembarazado de las viejas religiones y metafísica… NO obstante, señala Taylor, es sorprendente que el individualismo llegara a abrirse camino y transformar el imaginario social (pues los seres humanos siempre hemos estado inmersos en diferentes formas de complementariedad). Pero lo ha hecho y está asociado a sociedades dotadas de un poder sin precedentes.

Cap. 2. ¿Qué es un “imaginario social”?

Imaginario: algo más amplio que las construcciones intelectuales de las personas cuando reflexionan sobre la realidad social… “Pienso más bien en el modo en que imaginan su existencia social, el tipo de relaciones que mantiene unas con otras, el tipo de cosas que ocurren entre ellas, las expectativas que se cumplen habitualmente y las imágenes e ideas normativas más profundas que subyacen a estas expectativas.” (37)

La forma en que las personas corrientes ‘imaginan’ su entorno social (no se expresa en términos teóricos, sino a través de imágenes, historias y leyendas)
Lo comparten amplios grupos de personas… “es la concepción colectiva que hace posibles las prácticas comunes y un sentimiento ampliamente compartido de legitimidad.”
(Los actos que llevamos a cabo, cualquier acto particular, necesita de un trasfondo que le de sentido. El trasfondo es lo que antes ha llamado orden moral. No incluye todo cuanto forma parte de nuestro mundo, pero tampoco es posible circunscribir los rasgos relevantes que le dan sentido; por este motivo decimos que nuestros actos cobran sentido en el marco del conjunto de nuestro mundo, es decir, de nuestra concepción del lugar que ocupamos en el tiempo y en el espacio, en la historia y entre las demás personas.)

(Qué implica la adopción de determinadas concepciones y teorías en los imaginarios sociales?):

“¿Qué quiere decir exactamente que una teoría penetre en un imaginario social y lo transforme? En la mayoría de los casos, las personas asumen prácticas por imposición, improvisación o adopción. A partir de este momento la práctica cobra sentido en virtud de la nueva perspectiva que ofrece, antes sólo articulada en la teoría; esta perspectiva es el contexto que da sentido a la práctica. La nueva idea aparece ante los participantes como nunca antes lo había hecho. Comienza a definir los contornos de su mundo y puede llegar a convertirse en el modo natural de ser de las cosas, demasiado evidente como para discutirlo siguiera” (44)
[Se trata de ideas, concepciones del mundo, formas de actuar, etc., que forman parte del mundo dado por descontado, del acerbo de conocimientos comunes que no son puestos en duda. La “epojé” del mundo de la vida cotidiana es el no cuestionamiento, la ausencia de duda].

Cap. 3. El espectro del idealismo
(Sobre la falsa dicotomía entre las ideas i los factores materiales como agentes causales… ambos aspectos son a menudo inseparables… las prácticas humanas son la clase de cosas que se define por tener un sentido, y eso significa que son inseparables de ciertas ideas… Las ideas van siempre ligadas a prácticas, aunque sean discursivas)
(…)

Cap. 4. El gran desarraigo
Hasta ahora Taylor ha ofrecido un complejo contexto para explicar al menos en parte la creciente influencia de la idea moderan de orden, y sus afinidades con la incipiente concepción de civilidad, cuya culminación será la sociedad elegante [polite society]. Pero también podemos integrar este proceso en un contexto más amplio y profundo, el del ‘desarraigo’ de los individuos.
La modernidad como un proceso de desencantamiento del mundo [Se adopta la tesis de M. Weber. Taylor achaca buena parte de este proceso a la reforma protestante, como Weber]
Hay que comprender el proceso que llevará del arraigo social [que como ha dicho antes esta ha sido la condición más común de la historia de la humanidad] al gran desarraigo del individuo moderno.

“Lo que he venido llamando arraigo social es pues ante todo una cuestión identitaria. Desde la perspectiva de la noción que tiene el individuo de su propia identidad, significa la incapacidad de imaginarse a sí mismo fuera de cierta matriz…”  El sujeto está integrado en la sociedad, y en el cosmos.
(…)
Taylor explicará el desarraigo como el resultado tanto de la identidad resguardada [atrincherada -buffered identity-] como del proyecto de reforma… [Volvemos a reminitirnos a The Sources of  the Self]

“Muy al contrario, mi tesis es que nuestra primera autocomprensión se halla profundamente inscrita en la sociedad. Nuestra identidad esencial era al principio la de ser padres, hijos, etc., y la de ser miembros de una determinada tribu. Sólo más tarde llegamos a concebirnos ante todo como individuos libres. Esto no fue sólo el resultado de una revolución en nuestra visión neutral de nosotros mismos, sino que supuso también una profunda transformación de todo nuestro mundo moral, como sucede siempre que se da un cambio identitario.”

Se trata de una revolución en nuestra concepción del orden moral-social [revolución en la que curiosamente el cristianismo implantó sus semillas]

Taylor pasa ahora a ver la influencia que ha tenido el Gran Desarraigo sobre nuestro imaginario social moderno.

Cap. 5. La economía como realidad objetivada
Hay tres formas de autocompresión cruciales para la modernidad… son la economía, la esfera pública y el conjunto de ideas y prácticas propias del autogobierno democrático.

Se generan nuevas metáforas para mirar la sociedad: la relación entre gobernantes y gobernados se concibe como un intercambio de servicios necesario y provechoso (metáfora cuasieconómica).
No obstante, la economía dejará pronto de ser una metáfora para que, cada vez más, la vean como el fin principal de la sociedad.
El comercio como el camino hacia la paz y la existencia ordenada.

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[Recomiendo la lectura del libro:  Hirschman, A. O. (1999 / 1977) Las pasiones y los intereses. Argumentos políticos a favor del capitalismo previos a su triunfo. Barcelona: Península.
http://es.wikipedia.org/wiki/Albert_O._Hirschman

El capitalismo (la economía de mercado) encerraba grandes aunque no realistas esperanzas. Los beneficios previstos por tales esperanzas sirvieron (como todavía sirven) para facilitar ciertas decisiones sociales. La exploración i el descubrimiento de tales esperanzas ayuda a hacer más inteligible el cambio social.
“Es curioso que resulte más necesario descubrir los efectos buscados pero no realizados de las decisiones sociales antes que los efectos no buscados pero que acabaron siendo totalmente reales: los segundos al menos existen, mientras que los efectos buscados pero no realizados sólo pueden hallarse en las esperanzas expresadas de los actores sociales en un cierto, a menudo fugaz, momento en el tiempo” (148) ]
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Cap. 6. La esfera pública
La esfera pública será, tras la económica, la segunda dimensión de la sociedad civil que alcanzó una identidad independiente de lo político.
La esfera pública es vista como un espacio común donde los miembros de la sociedad se relacionan a través de diversos medios, ya sean impresos, electrónicos, etc., y también de encuentros cara a cara, para discutir cuestiones de interés común, y por lo tanto para formarse una opinión común sobre ellos. Se trata de un elemento central dentro de la sociedad moderna.

Taylor define la esfera pública como espacio común metatópico (es decir, un espacio común no local).
Qué se hace en la esfera pública: “La esfera pública es, pues, el espacio donde se elaboran las evaluaciones racionales que deberían guiar al gobierno”. Con la esfera pública llega la idea de que el poder político debe estar supervisado y controlado por algo externo a él. Lo nuevo es la naturaleza de la instancia encargada del control (un discurso que emana de la razón). Carácter secular de la esfera pública.

¿Cómo surge en una asociación secular la agencia colectiva? Esto representa una novedad porque antes de la modernidad era inconcebible la existencia de una agencia colectiva permanente y metatópica sobre una base puramente secular. Ahora, en el s. XVIII se constituye un espacio común metatópico y una acción colectiva sin una constitución transcendente a la propia acción, una agencia fundada puramente en sus propias acciones colectivas.

Conclusión:
“… Se trata de un nuevo espacio metatópico, donde los miembros de la sociedad podían intercambiar ideas y formarse una opinión común. En este sentido era una agencia metatópica, concebida como independiente de la constitución política de la sociedad, e instalada enteramente en el tiempo profano.
Un espació extrapolítico, secular, metatópico: esto es lo que era entonces y sigue siendo hoy día la esfera pública. Comprender esto es importante en parte porque no era el único espacio de este tipo, y porque va asociado al proceso que transformó toda nuestra concepción del tiempo y de la sociedad, hasta el punto de que hoy nos resulta difícil recordar cómo eran las cosas antes” (123)

Cap. 7. Público y privado

La importancia de estos nuevos espacios privados, el multiplicado valor que se les atribuía dentro de la vida humana, y el creciente consenso en favor de garantizar su independencia frente al Estado y la Iglesia, terminaron por dar una importancia excepcional al dominio extrapolítico y secular de la vida.

La emergencia de lo privado va ligado a un nuevo tipo de individualismo. El agente productivo actúa por su cuenta, opera en autoridad para su constitución . Junto a la percepción de estos actos de producción e intercambio como parte de un sistema ideal autorregulado, surge la idea de un nuevo tipo de esfera secular y extrapolítica, una economía en el sentido moderno.
La esfera económica se constituye en un nivel extrapolítico y  profano. Forma parte del contexto en el que surge la esfera pública.
En este mismo caldo de cultivo Habermas destaca el surgimiento de la esfera íntima (vida ordinaria): el mundo de la familia y sus afectos.
La arquitectura de las casas refleja esta retirada de la familia a la esfera privada e íntima.

La vida familiar va retirándose de la esfera pública [a lo largo del XVIII] (la arquitectura de las casas también lo deja ver)

Cap. 8. El pueblo soberano

La soberanía popular ocupa el tercer lugar dentro de la gran cadena de mutaciones en el imaginario social que han contribuido a constituir la sociedad moderna.
(La revolución americana es el modelo)

En este proceso, la libertad individual se erigirá como bien supremo.
(…)

Cap. 9. Un orden omnicomprensivo
Todas estas configuraciones que acabamos de ver quedaron establecidas antes de fin del s. XVIII (pero era un imaginario social de minorías, de élites sociales y grupos de activistas).

Los cambios en la esfera familiar fueron aún más lentos [el vasallaje i la jerarquía aún no han desaparecido de la vida familiar]
Toda la vida social y familiar estaba atravesada por largas cadenas de dependencia que no eran fáciles de cortar. Incluso muchos prohombres, mientras hablaban de libertad e igualdad democrática, conservaban sirvientes ligados a ellos (seguramente, dice Taylor no era percibido como una contradicción pues estaban situados en imaginarios sociales diferentes).

A principios del XIX en USA se produce un revival religioso, un nuevo fervor religioso extraño a las viejas estructuras y canalizado por la proliferación de denominaciones metodistas y baptistas. Era en sí mismo un reflejo del ideal de independencia.
El ideal de independencia y libertad es adoptado por los individuos.

“La libertad ya o es propia únicamente del pueblo soberano, sino del individuo independiente. Es más, la generalización de la libertad se convierte en una condición imprescindible para la igualdad, pues en sí misma supone la negación de las antiguas formas de independencia jerárquica. lo que en la vieja perspectiva aparecía como la fuente del egocentrismo, el interés privado y la corrupción constituye ahora la fuerza impulsora de una sociedad libre e igualitaria” (178)

Atención: Cuando se adoptan los imaginarios sociales se adaptan culturalmente!

Cap. 10 La sociedad del acceso directo
Sobre como se genera la horizontalidad de la relaciones (185)

“El principio sobre el que se asienta la sociedad horizontal moderna es radicalmente distinto. Cada uno de nosotros se halla en una posición equidistante del centro; mantenemos una relación inmediata con el todo. hemos pasado de un orden jerárquico de vínculos personalizados a un orden igualitario e impersonal; de un mundo vertical de acceso mediado a sociedades horizontales, de acceso directo.” (186)

El individualismo moderno, como ideal moral, no significa abandonar toda pertenencia -eso sería sólo el individualismo de la anomia y el fracaso-, sino imaginar la propia pertenencia en relación con entidades cada vez más grandes e impersonales: el Estado, el movimiento, la comunidad humana. (de las identidades “en red” o “relacionales” a las identidades “categóricas”).

Cap. 11. Agencia y objetivación
Para imaginarnos a nosotros mismos en este mundo horizontal y secular debemos suponernos también integrados en un nuevo tipo de agencia colectiva, fundada en una acción común en un tiempo secular…

El cambio de imaginario social pone en escena nuevas fuerzas políticas.
El ejemplo de la moda: “El cuadro general que pretendo extraer del ejemplo de la moda es el de una presencia mutua, horizontal, simultánea, que no corresponde tanto a una acción común como a una exhibición recíproca. A cada uno de nosotros nos importa que haya otros delante cuando actuamos, como testigos de lo que hacemos y por lo tanto como corresponsables del significado de nuestras acciones…” (196)

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En Charles Taylor (2003) Las variedades de la religión hoy Barcelona: Piados Studio. afirmará:

La nueva autoconciencia expresiva hace que emerja un nuevo tipo de imaginario social… (93): formas horizontales de imaginario social típicamente modernas de acuerdo con las cuales las personas conciben su propia existencia y actuación como simultánea a la de otras muchas personas. Las tres formas de este tipo generalmente reconocidas son la economía, la esfera pública y el pueblo soberano… el espacio de la moda es una cuarta estructura basada en la simultaneidad (94)… “En el espacio de la moda compartimos un lenguaje de signos y significados que cambia constantemente, pero que en todo momento es el trasfondo necesario para dotar de sentido a nuestras acciones… (94)

La estructura general resultante no es la de una acción común, sino más bien la de una exhibición mutua. Cuando actuamos nos importa el hecho de que otras personas sean testigos de lo que estamos haciendo, y por lo tanto contribuyan a definir el significado de nuestra acción.
Los espacios de este tipo son cada vez más importantes dentro de la moderna sociedad urbana, donde se mezclan una gran cantidad de personas que no se conocen ni tienen ningún trato entre sí, y que, sin embargo, se influyen mutuamente, y forman el contexto ineludible de la vida de cada uno… En estos casos cada individuo o grupo pequeño actúa de forma autónoma, pero es consciente de que su exhibición dice algo a los demás, suscitará una respuesta en ellos, contribuirá a crear un humor a un tono colectivo que influirá sobre las acciones de todos (95).
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Cap. 12. Formas de narración
El paso a un mundo horizontal y de acceso directo, enraizado en un tiempo secular, debía traer consigo una nueva concepción de nuestra situación en el tiempo y en el espacio. Y una nueva concepción de la historia y de las formas de narrarla.

“La categoría más afín a la noción de tiempo secular es la de crecimiento o maduración, tomada del reino orgánico; maduración de un potencial previamente existente en la naturaleza. De este modo la historia puede concebirse, por ejemplo, como el lento desarrollo de una facultad humana, la razón, en lucha contra el error y la superstición.” (203)

La ‘invención’ de un pasado común.

El lado oscuro del imaginario social moderno en Occidente es la conexión que mantiene con nuestro sentimiento de superioridad civilizacional, la posibilidad de que se gire contra víctimas inocentes. ¿Puede tratarse de ideología? (en el sentido marxista del término). El imaginario, en tanto que “imaginación” puede ser algo nuevo, algo que nos abra nuevas posibilidades, pero también puede ser una ficción, peligrosamente falsa.
¿Puede un imaginario ser falso? Sí puede (por ejemplo nuestra autoimagen de ciudadanos iguales en un Estado democrático… si lo entendemos como realidad efectiva, falsea la realidad, desvía la mirada para no ver los grupos de excluidos o desposeídos…)
No obstante, aunque pueda ser falso o ‘pasado de moda’, los imaginarios hacen posibles las prácticas a las que dan sentido, son un componente esencial de la realidad. No puede ser reducido a un sueño insustancial.

Cap. 13. El significado del secularismo
¿Qué relación guarda el imaginario social moderno con la sociedad secular moderna?
No cabe duda que podría haber ayudado a desplazar la religión de la esfera pública, aexpulsar a Dios del espacio público. Pero no es exactamente así, afirma Taylor. La divinidad no funda lo social (“ampara el rey”), pero no significa que Dios deba de estar completamente ausente del espacio público. En Estados Unidos el orden del benefició mutuo fue visto originalmente como una creación divina y su realización como un fruto de la providencia divina.

Sí tenemos el fin de una era en la que la autoridad política y otras instancias metatópicas eran inconcebibles sin una referencia a Dios o a un tiempo superior… En este sentido es el fin de la sociedad estructurada a partir de su dependencia respecto a Dios o el más allá. No es el fin de la religión personal… no es ni siquiera necesariamente el fin de la religión en la vida pública (tal como muestra el caso americano).

Allí donde lo político pierde toda dependencia óntica respecto a lo superior y emana de una acción común fundadora, la voluntad común encarnada en esta acción pasa a desempeñar un papel fundacional.
[Peligro de los líderes o de los partidos populistas que quieren expresar la voluntad del pueblo]
¿Quién encarna la “voluntad general”?¿Debo obedecerla obedecerla si me perjudica particularmente?
La pregunta clave podemos formularla así (está en juego el tema de la “identidad política” que nos una): “¿qué aspecto de nuestras “comunidades imaginadas”  convence a tantas personas de que son libres en un régimen democrático, por más que su voluntad se vea contradicha en cuestiones importantes?
La respuesta, valida o no, que debe aceptarse es algo así como que “tu eres libre, igual que los demás, en virtud del hecho de que nos gobernamos a nosotros mismos de forma colectiva… tu voz es parte de la soberanía común… la ley garantiza tu libertad (ganes o pierdas en una decisión particular)…”

Taylor recuerda que tras el avance de la “revolución francesa”, en muchos círculos comenzó a surgir la idea de que un pueblo soberano, para tener la unidad necesaria… debía poseer una unidad previa, de carácter cultural o histórico o lingüístico… Detrás de la nación política debía haber, pues, nación cultural (a veces étnica) previamente existente. El nacionalismo nació como desarrollo (benigno o maligno) de la democracia.

Cap. 14 Provincializar Europa

Si definimos la modernidad en términos de cambios institucionales (difusión del Estado burocrático, la economía de mercado, la ciencia y la tecnología) es fácil seguir alimentando la ilusión de que la modernidad es un proceso unificado destinado a producirse en todas partes de la misma forma… La convicción de Taylor es que hay que hablar de “múltiples modernidades”, de diferentes formas de erigir y animar los diferentes cambios institucionales…
Si entre Francia i Estados unidos ha habido grandes diferencias, que no será entre las grandes civilizaciones.
Debemos provincializar Europa. Europa es solo un modelo de modernización entre muchos otros. Debemos mantener la esperanza (difícil) de que pueda emerger un mundo multiforme de forma ordenada y pacífica.

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LAS REPRESENTACIONES SOCIALES
Véase:
Jodelet, Denise. “La representación social: fenómenos, concepto y teoría”  i también Rober M. Farr. “Las representaciones sociales” En: Moscovici, Serge (comp.). Psicología Social II. Pensamiento y vida social. Psicología social y problemas sociales. Barcelona, Ediciones Paidós, 1986.

Después de analizar diversos discursos (representaciones) se llega a la siguiente caracterización de lo que debe de ser una “representación social”: una manera de interpretar y pensar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social. Y correlativamente, la actividad mental desplegada por individuos y grupos a fin de fijar su posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que les conciernen… Se trata de una especie de sentido común, natural… (por oposición al que sería el conocimiento científico)
“Al dar sentido, dentro de un incesante movimiento social, a acontecimientos y actos que terminan por sernos habituales, este conocimiento forja las evidencias de nuestra realidad consensual, participa en la construcción social de nuestra realidad…” (Construcción social en el sentido que le dan al término P. Berger i Th. Luckmann)

Moscovici las definió (en el artículo citado) como: “sistemas cognitivos que poseen una lógica y un lenguaje particulares… teorías… destinadas a descubrir la realidad y ordenarla… “ Una especie de representaciones colectivas parecidas a los mitos y a la religión.
(Moscovici estudia como el psicoanálisis pasó de teoría científica a una especie de representación social, a un contenido del sentido común, de dado por descontado en los universos sociales… El “inconsciente” forma parte del acerbo cultural de la mayoría de las personas corrientes)

Características de las representaciones sociales:
Se define por un contenido (información, imagen, opinión, actidud)
Este contenido se relaciona con un objeto (un trabajo a realizar, un acontecimiento económico, un personaje social…)
Es la representación social de un sujeto (individuo, familia, grupo, clase) en relación con otro sujeto
Es tributaria de la posición que ocupan  los sujetos en la sociedad, la economía, la cultura

**Toda representación social es representación de algo y de alguien (aunque sea mítico). Representar es presentar, hacer presente en la mente, en la conciencia… I también, la representación es construcción.

Dos procesos que explican cómo lo social transforma un acontecimiento en representación y cómo esta representación transforma lo social.
Estos dos procesos, la objetivación y el anclaje, se refieren a la elaboración y al funcionamiento de una representación social:
La objetivación: lo social en la representación.
La intervención de lo social se traduce en el agenciamiento y la forma de los conocimientos relativos al objeto de una representación, articulándose con una característica del pensamiento social, la propiedad de hacer concreto lo abstracto, de materializar la palabra… operación formadora de imagen y estructurante (481) // Fases de la objetivación / implicaciones del paradigma…
2. El anclaje: la representación en lo social. Enraizamiento social de la representación y de su objeto. Lo social se traduce en el significado y la utilidad que le son conferidos. Integración cognitiva de lo representado en el sistema de pensamiento preexistente. Los elementos de la representación expresan relaciones sociales y contribuyen a constituirlas. Familiarización de lo extraño (comprender algo nuevo es hacerlo propio y también explicarlo).

Del artículo de Karr, destaco una apreciación que me parece muy valiosa para la investigación sobre los “imaginarios” o “representaciones” sociales:
Argumenta que en la mayoría de las sociedades humanas las personas pasan una gran parte de su tiempo hablando y, por lo tanto, quien desee estudiar las representaciones sociales deberá interesarse por el contenido de estas conversaciones que, por otra parte, presentan muy variadas formas…
[G. Trade ya abogó por la necesidad de estudiar las conversaciones y los tipos de conversaciones (y compararlas entre ellas)]

No obstante, con la aparición de los mass media cambia el proceso de producción de las representaciones sociales. Hay quien afirma que el arte de la conversación está en crisis por causa de los mass media. De hecho, es ahora la comunicación de masas la que al reflejar, crear y transformar las representaciones sociales, ordena la forma y el contenido de las conversaciones. Numerosas representaciones son sociales porque son transmitidas por los medios de comunicación. Es importante estudiar los mass media para  el estudio de las representaciones sociales…
[Ahora, claro está, hay que añadir la comunicación electrónica en general]

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