Rituals d’interacció (Randal Collins)

Copio un parell de pàgines, de entre les més brillants, de l’immens llibre de Randal Collins , Sociología de las filosofías. Una teoría global del cambio intelectual. Barcelona: Editorial Hacer (2005). El text és molt revelador, i pot ajudar a posar pau a discussions estèrils sobre què va ser primer, si l’ou o la gallina. O, hi ha estructures socials que utrapassin les interaccions entre individus? Com l’acció individual i situada pot donar lloc a normes i institucions? Com diu Collins, si ens neguem a admetre res més enllà del local, caurem en el relativisme, però si generalitzem les normes que regulen l’acció, caurem en l’idealisme.

Per trobar un equilibri, Collins ens proposa pensar en termes d’interacció ritual.
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Esperanza y confianza. Una apuesta de futuro.

“Pandora trajo la caja llena de males y la abrió. Era el regalo de los dioses a los hombres, un hermoso regalo de aspecto fascinante, llamado “la caja de la felicidad”. Al abrirla, todos los males, que eran seres vivos con alas, salieron volando; desde entonces revolotean a nuestro alrededor y nos atormentan día y noche a los hombres. Sólo uno de los males se quedó dentro de la caja. Pandora cerró la caja por voluntad de Zeus y lo dejó dentro. Ahora el hombre posee para siempre la caja de la felicidad y piensa maravillas del tesoro que encierra; dispone de la caja y se sirve de ella cuando quiere, porque no sabe que la caja que trajo Pandora es la de los males y que piensa que el mal que guarda en el fondo es la mayor de las felicidades: se trata de la esperanza. Efectivamente, Zeus quería que, por grandes que fueran los tormentos que le causaran los otros males, el hombre no rechazara la vida y siguiera dejándose atormentar siempre. Por eso dio al hombre la esperanza que es, en realidad, el peor de los males, ya que prolonga el tormento de los hombres.”
Nietzsche, Humano, demasiado humano, 70

La esperanza y la confianza son dos actitudes, dos predisposiciones (prefiero llamarlas así a emociones o sentimientos) humanas, exclusivamente humanas. De ningún modo “demasiado” humanas, pues esto las situaría en el lista de deficiencias, casi perversiones o, en el mejor de los casos, excentricidades del pobre animal humano. En este caso el desgarramiento-desenmascaramiento niezscheano (ah, qué placer poder mostrar la estupidez humana!) no es acertado; le puede y le ciega la voluntad de ser mordaz y desgarrador con la complacencia humana, que sí, ciertamente, puede ser muy irritante.
(En algún momento, creo que merecerá la pena atender al placer de señalar la miseria humana cuando se cree tener la lucidez de la verdad).

La esperanza no es un estado positivo, como un regalo en una cajita, (ay, las metáforas, hasta a un maestro como Nietzsche le jugaban malas pasadas), o una especie de cualidad o atributo personal que se tiene, como se tiene frío o hambre. No, la esperanza es una actitud, una predisposición a la espera del futuro o a la acción para determinar ese futuro. En este sentido, tampoco hay que confundir la esperanza con el optimismo. Otro error frecuente.

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Notes sobre dos llibres de Bauman

Copio unes poques notes de dos llibres més de Z. Bauman, Globalització i Confianza y temor en la ciudad. Insisteixo, en cap cas pot estalviar una lectura, però ens poden indicar quines són algunes de les idees i dels temes que podem trobar.

En el primer, Bauman exposa la seva perspectiva sobre la Globalització, què vol dir globalització i, sobretot, quines són algunes de les conseqüències o previstes o no volgudes. Com sempre una mirada crítica i punyent del nostre món, l’únic món que totes i tots compartim.

El segon llibre, podem considerar-lo com un seguir estirant i mostrant les conseqüències (també no desitjades) de les societats urbanes i globals en què vivim, i algunes de les emocions dels ciutadans del món (els que tenen món i no estan exclosos ho han resultat “sobrants”).
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Post coitum omne animal triste est

Post coitum omne animal triste est
(Todo animal está triste después del coito)
Si era Galeno quien afirmaba que post coitum tristitia, seguramente estaba pensando en el relajamiento y flacidez física y anímica, tras la excitación, que, sobre todo en los machos (1), claro está, sigue al coito. Un desequilibrio humoral. Su teoría de los humores y del equilibrio humoral asemeja su diagnóstico al que también podría hacer S. Freud: tras la liberación de la energía pulsional, que coincide con el mayor placer, y que viene precedida por un estado de tensión en el sistema homeostático, puede pasarse a un estado de relajación y tristeza.  También Aristóteles apostaría por esta oscilación entre placer y tristeza (hedoné y lipé como los dos polos en los que se mueve nuestro ánimo), y afirmaría que “post coitum…”. La investigación hormonal más reciente, achacará a la liberación de prolactina durante el orgasmo masculino esta tristeza postcoital como un efecto derivado. Sin entrar en más detalles, podemos dar el tópico sino por verdadero, por aceptable.

Me resulta divertido pensar que Joaquín Sabina, en un tono mucho más jocoso, apostaba por esta sabiduría galénica cuando afirmaba en una entrevista que él nunca se había acostado con una mujer fea, nunca subrayaba, e insinuaba, además, haberse acostado con muchas. Inmediatamente, sacaba al entrevistador de su sorpresa diciéndole que otra cosa era lo que le parecían por la mañana al despertar a su lado.

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Los imaginarios sociales // Los imaginarios sociales modernos (de Charles Taylor_resumen)

Los imaginarios sociales.
Los imaginarios sociales modernos (de Charles Taylor_resumen)

El concepto de imaginario social, que bien podemos atribuírselo al filósofo Cornelius Castoriadis, creemos que es un elemento básico de la investigación social (o psicosocial) para entender la acción social.

Veremos la descripción que hace Taylor del surgimiento y concreción de los que él denomina los imaginarios sociales modernos y cómo utiliza y define este término (véase el resumen del libro). Y también indicaré brevemente como se define el concepto de “representación social” que S. Moscovici rescató de Durkheim en un libro de 1961 (La psychanalyse, son image, son public, University Presses of France, 1961), que abriría un campo de investigación social enorme y popularizaría el concepto. Este concepto está sin duda recogido en la idea de imaginario social de Castoriadis.

Un imaginario social es, por un lado, como una gran metáfora, pues tiene las características cognitivas de las metáforas y sus efectos en la acción social. Pero también podemos situar el imaginario social, por otro lado, cerca de los mitos, y de su función social.

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¿Se ha desvanecido la vergüenza? (per F. Núñez)

Recientemente, y de forma casual, transitando por la ciudad, he oído calificar de desvergonzadas dos situaciones:

En la primera, un individuo orinaba en un árbol sin disimulo. Una pareja que paseaba con un niño, que por edad podría ser su nieto, comentó: “No hay derecho, no tiene vergüenza”.

En la segunda, dos mujeres mayores calificaron de “desvergonzado” el comportamiento de un grupo de adolescentes que, en el metro, y en tono jocoso, se hacían insinuaciones eróticas y manifestaban en voz alta algunas de sus preferencias sexuales.
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