Ch. Taylor. La identidad y el bien.

Taylor, Ch. (2006) [1989] Fuentes del yo. La construcción de la identidad moderna. Barcelona: Paidós.

El llibre de Ch. Taylor, Sources of the Self. The making of the modern identity, és, al meu judici, una lectura fonamental per qualsevol reflexió sobre la identitat que es vulgui dur a terme. Com diu el propi autor en el pròleg, el llibre vol, i així ho fa, oferir una comprensió renovada de la modernitat. L’objectiu és descriure la identitat moderna descrivint quina ha estat la seva gènesi. Es tracta d’un treball de genealogia, i una recerca transcendental sobre les condicions de possibilitat de l’experiència moderna del jo. Com i per què ens pensem com els jo (self) que ens pensem? Quines són les dimensions d’aquesta identitat?

En primer lloc, s’acosta al panorama mostrant com descrivim la interioritat i a les maneres de pensar-nos com a “jo”. Això és fa des de Sant Agustí, passant per Descartes i Montaigne, fins arribar a la nostra època. En segon lloc, es presenta com es va afirmar la idea d’una “vida corrent”, des de la Reforma, seguint per la Il·lustració, i fins arribar a l’actualitat. I en tercer lloc, s’indaga en la noció expressivista de la naturalesa com a font moral interior, des del seu origen a finals del s. XVIII, a través de les transformacions del s. XIX, fins les seves manifestacions en la literatura del s. XX.

La primera part del llibre (“La identitat i el bé”), de la qual procedeixen les notes del resum que ofereixo a continuació, podria obviar-se pels objectius marcats, però Taylor també vol mostrar les connexions entre els sentits del jo i les visions morals, entre la identitat i el bé, i per això tracta de explicitar quins són al seu judici aquests vincles. La idea de “marcs referencials” (horitzons de sentit/horitzons de significat) ens serà útil per entendre a Taylor i alguns dels seus escrits de caire més epistemològic.

[Notes-Resum]

PRIMERA PARTE

LA IDENTIDAD Y EL BIEN

Cap. 1. Marcos referenciales ineludibles

1.1. La identidad personal (selfhood) y el bien o, dicho de otra manera, la individualidad y la moral, son temas que van inextricablemente entretejidos (19).

En filosofía moral se ha tendido a centrarse en lo que es correcto hacer en vez de en lo que es bueno ser, en definir el contenido de la obligación en vez de la naturaleza de la vida buena… (19)

[No hem d’oblidar que la perspectiva del bé, “donar-se la bona vida” (com a objectiu vital prioritari), té a veure amb el que fa que valgui la pena viure].

1.2. La investigación que se propone aquí tiene que ver con el trasfondo que respalda nuestras intuiciones morales y espirituales… se trata de identificar que es lo que hace que un objeto sea digno de respeto… Se trata de una investigación ontológica, pues la ontología es la base de nuestras respuestas morales (29)

1.3. El mundo moral de los modernos es significativamente diferente del existente en civilizaciones anteriores (29). Esto queda claro al observar el sentido en el que los seres humanos resultan merecedores de respete… lo que es peculiar del Occidente moderno es que su formulación privilegiada para dicho principio de respeto se haya dado en forma de derechos. Esto es central en nuestros sistemas legales y de esa manera se ha extendido a través del mundo entero…

La revolución que se lleva a cabo en el s. XVII respecto a la teoría del derecho natural consistió en parte en la utilización del lenguaje del derecho para expresar las normas morales universales… comenzamos a denominar derechos naturales a cosas como la vida, la libertad, que supuestamente todos disfrutamos… (30) Hablar de derechos universales, naturales o humanos es vincular el respeto hacia la vida y la integridad humanas con la noción de autonomía… (31)

Reforma. Vida buena i vida corriente: la vida corriente como centro mismo de la vida buena) (33)

1.4. Resumen: He sostenido que existe un peculiar sentido moderno acerca de lo que implica el respeto, que coloca en un lugar preeminente a la libertad y al autocontrol, otorga una alta prioridad al hecho de evitar el sufrimiento y toma la actividad productiva y la vida familiar como hechos centrales e nuestro bienestar… (34)

Concepto de Marco Referencial:

Un marco referencial es aquello en virtud de lo cual encontramos el sentido espiritual de nuestras vidas. Carecer de un marco referencial es sumirse en una vida sin sentido espiritual. Por eso la búsqueda es siempre una búsqueda de sentido. (39) (…) Encontramos el sentido de la vida al articularla. Y los modernos son plenamente conscientes de que mucho del sentido que está ahí para nosotros depende de nuestro poder de expresión… Encontrar un sentido para la vida depende del enmarque que demos a las expresiones significativas adecuadas… las vidas tienen o carecen de significado cuando tienen o dejan de tener sentido; pero significado también se aplica a lenguaje o a otras formas de expresión. Cada vez más, los modernos alcanzamos el significado en el primer sentido, cuando lo alcanzamos, a través de crearlo en el segundo. (39-40)

1.5. Platón encabeza una gran familia de puntos de vista desde los que se percibe la vida buena como el control del yo, que consiste en el dominio de la razón sobre el deseo. Una de sus variantes más célebres en el mundo antiguo fue el estoicismo… y con la evolución de la cosmovisión científica moderna se desarrolló una variante específicamente moderna, que es la del ideal del yo desvinculado, capaz de objetivar no sólo el mundo que lo rodea, sino también sus emociones e inclinaciones, sus miedos y sus pulsiones, logrando así una especie de distanciamiento y autocontrol que le permite actuar “racionalmente”… La razón ya no se define en términos de una visión del orden en el cosmos, sino más bien procedimentalmente en términos de la eficacia instrumental, o de la maximización del valor buscado o de la coherencia con uno mismo (44).

Cap. 2 El yo en el espacio moral

2.1. Articular un marco referencial es explicar lo que da sentido a nuestras respuestas morales… qué presuponemos cuando juzgamos si una cierta forma de vida es verdaderamente digna de consideración… (50)

(Se rechaza y se argumenta contra el reduccionismo:) “Yo defiendo la tesis de que es absolutamente imposible deshacerse de los marcos referenciales; dicho de otra forma, que los horizontes dentro de los cuales vivimos nuestras vidas y que les dan sentido, han de incluir dichas contundentes discriminaciones cualitativas… no se trata de una contingencia del hecho psicológico de los seres humanos (que se podría ‘superar’)… sino que vivir dentro de estos horizontes es constitutivo de la acción humana…” (51-52)

Se centra en el asunto de la identidad: ¿Quién soy yo? Lo que responde a esta pregunta es entender lo que es sumamente importante para nosotros. Saber quién soy yo es como conocer donde me encuentro. Mi identidad se define por los compromisos e identificaciones que proporciona el marco u horizonte dentro del cual yo intento determinar, caso a caso, lo que es bueno, valioso, lo que se debe hacer, lo que apruebo o a lo que me opongo. En otras palabras, es el horizonte dentro del cual puedo adoptar una postura (52) (…)

Se ilustra el vínculo esencial que existe entre la identidad y una cierta clase de orientación. Saber quién eres es estar orientado en el espacio moral… (Se plantean cuestiones acerca del bien o del mal, acerca de lo que merece la pena hacer y lo que no, de lo que es importante y lo que es banal, etc.) (53) Se indaga el por qué de este vínculo entre la identidad y la orientación…

Se argumenta contra el supuesto naturalista de que es posible deshacernos por completo de los marcos referenciales… Se basa en una imagen totalmente diferente, la de la acción humana en la cual es posible responder a la pregunta “¿quién?” sin aceptar ninguna distinción cualitativa, simplemente sobre la base de los deseos y las aversiones, los gustos y las antipatías. En esta imagen los marcos referenciales son cosas que inventamos y no respuestas a interrogantes que ineludiblemente preexisten para nosotros… (56)

(…)

La identidad es una de las cuestiones ineludibles… es parte de la acción humana (57)

2.2. Conexión entre la identidad y el bien (59)

Características del yo.

Estudiar a las personas es estudiar a los seres que sólo existen en un cierto lenguaje o en parte son constituidos por ese lenguaje.

Esto nos lleva a la cuarta característica. Un lenguaje sólo existe y se mantiene en una comunidad lingüística. Y esto indica otra característica clave del yo. Uno es un yo sólo entre otros yos. El yo jamás se describe sin referencia a quienes lo rodean.

Atención: no sólo la tradición filosófico-científica, sino también la importante aspiración moderna a la libertad y a la individualidad, han conspirado para producir una identidad que aparentemente lo niega (explicar cómo se ha llegado a esto será el tema central de la segunda parte del libro)… (62-63)

Se argumenta sobre la imposibilidad de ser un yo en solitario.

El yo solo existe dentro de lo que denomino la “urdimbre de la interlocución” (El individualismo moderno lo negará) (64)

Somos iniciados en el lenguaje cuando se nos conduce a ver las cosas como las ven nuestros tutores… (67)

[La perspectiva es muy próxima a la de la Sociología del conocimiento]

La cuestión de nuestra condición jamás se agota en lo que somos porque siempre estamos cambiando y deviniendo. Pasamos muy paulatinamente de la infancia y la niñez a ser agentes autónomos en posesión de algo así como un lugar propio en relación al bien… Así, lo verdaderamente importante no es sólo dónde estamos, sino hacia dónde vamos; y aunque lo primero puede ser una cuestión de más o menos, lo segundo es una cuestión de ir acercándonos o ir quedándonos fuera; una cuestión de sí o no… Puesto que no podemos pasar sin una orientación al bien y, puesto que no podemos ser indiferentes al lugar en que nos situamos en relación al bien, puesto que ese lugar es algo que ha de estar siempre cambiando y deviniendo, ha de planteársenos la cuestión de la dirección de nuestras vidas…

Ahora vemos que dicha percepción del bien ha de ir entretejida en la comprensión que tengo de mi vida como una historia que va desplegándose. Pero esto es manifestar otra condición básica para poder entendernos: hemos de asir nuestras vidas en una narrativa (79)… Pero la narrativa también desempeña un papel más importante que el de simplemente estructurar mi presente. Lo que yo soy ha de entenderse como lo que he llegado a ser… (80) Orientación en el espacio moral…

El individuo moderno ha generado una errónea comprensión del yo … (82) Un yo puntual que se define abstrayendo de cualquier inquietud constitutiva y, por tanto, de cualquier identidad (en el sentido antes definido)… Su única propiedad constitutiva es la autoconciencia… (Hume)

(Pero) Los yos solo existen en un cierto espacio de cuestiones, a través de ciertas inquietudes constitutivas… (83)

“En la sección anterior vimos que el ser yos está esencialmente vinculado a nuestra percepción del bien y que logramos nuestra identidad personal entre otros yos. En ésta he defendido que la cuestión de dónde nos situamos en relación a dicho bien es una inquietud tan ineludible como esencial para nosotros, que sólo podemos anhelar dar sentido o sustancia a nuestras vidas y que esto significa que también ineludiblemente nos comprendemos en la narrativa.

Mi tesis subyacente es que existe una estrecha conexión entre las diferentes condiciones de la identidad, o de una vida con sentido, que he estado analizando. Se podría expresar de la siguiente manera: puesto que no cabe más que orientarnos al bien y, al hacerlo, determinar nuestro sitio en relación a ello y, por consiguiente, determinar la dirección de nuestras vidas, inevitablemente hemos de entender nuestras vidas en forma de narrativa, como una “búsqueda”… (85)

Cap. 3. La ética de la inarticulación

Si nuestro lenguaje de lo bueno y lo justo sólo adquiere sentido en el trasfondo de la comprensión de las formas del intercambio social en una sociedad dada y sus percepciones del bien, entonces, ¿no sería posible afirmar que, después de todo, lo bueno y lo justo son meramente relativos y no anclados en lo real? Afirmar esto sería caer en una importante confusión… lo que aquí emerge es que lo bueno y lo justo no son propiedades del universo consideradas sin relación alguna con los seres humanos y sus vidas y, puesto que desde el s. XVII las ciencias naturales vienen desarrollándose sobre la base de un concepto del mundo muy liberado de las concepciones antropocéntricas… cabe decir que lo bueno y lo justo no son parte del mundo, tal como lo estudian las ciencias naturales…

Per seria injustificado afirmar que no son reales, objetivas y no relativas… (la tentación viene de la influencia de los modelos de las ciencias naturales en la empresa de comprendernos… )

(Qué se requiere para poder explicarnos?) (92ss)

(…)

Lo que al principio denominé “marcos referenciales”, los presenté como lo que ofrece los supuestos de fondo a las reacciones morales, y luego como lo que proporciona los contextos en los cuales estas reacciones tienen sentido. Continué argumentando que vivir dentro de esos marcos referenciales no es un extra opcional, algo de lo que podríamos prescindir, sino que proporciona una especie de orientación esencial a nuestra identidad… (Resistencia del talante naturalista a esto). El modo de pensamiento que emerge de la socio biología contemporánea quisiera que pensáramos sobre las reacciones morales fuera de cualquier contexto en que tengan sentido, como si fueran iguales a las reacciones viscerales (como por ejem. la náusea). (121) (…)

Cap. 4. Las fuentes morales

Pero, ¿qué sucede cuando ya no tenemos nada como un bien constitutivo externo

al hombre, como ocurre en las visiones humanistas modernas? ¿Qué decir cuando la noción de lo superior es una forma de vida humana que consiste precisamente en afrontar con valor y lucidez un universo desencantado? (…) (140).

Nada más lejos de mi intención que intentar minimizar la tremenda importancia que posee el paso a la interiorización del humanismo moderno, que no reconoce bienes constitutivos que nos sean externos. Ello implica una verdadera revolución en la conciencia moral. Cabría verse tentado a describirla como el rechazo definitivo de los bienes constitutivos. Sin duda los suprime en el sentido tradicionalmente reconocible, para el cual el platonismo y la teología cristiana proporcionaron los modelos paradigmáticos… (141).

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